In Verdad

Si quisiera explicar
todo lo que yo siento,
me faltarían las fuerzas,
me faltaría el aliento.

Pues me harían falta al menos
cien años sin parar,
para yo, con palabras,
tratarlo de explicar.

Es una paz inmensa,
es un amor sin fin,
es sentir pertenencia,
saber que eres afín.

Mirando al horizonte,
donde se pone el sol,
siento que hay un motivo,
sé que juego yo un rol.

Mirando yo a los montes,
cantando una canción,
siento yo el infinito
llenar mi corazón.

Y escribiendo estas líneas,
yo sola en mi cuaderno,
sé que no estoy yo sola,
que hay un Ser que es eterno.

Él me acompaña siempre,
y no me dejará,
aunque yo caiga y falle,
no me abandonará.

Pues yo ya le he entregado
a Él mi vida entera,
y Él sabe que lo amo…
sabe que soy sincera.

Presiento su presencia,
siento su inmensidad,
y Su sabiduría,
con mucha intensidad.

Cuando lo siento cerca,
mi pluma escribe sola,
no pienso, sino sigo…
como lo hace la cola.

Y cuando veo lo escrito.
yo misma me sonrío…
es completo el mensaje,
aunque sé que no es mío.

Lo entregaré yo al mundo,
porque así debe ser,
para que todos puedan
el mensaje leer.

Y aquéllos impedidos
que no puedan sentir,
ellos con las canciones
también podrán oír.

¿Qué dejarle a mi esposo?…
Si pudiera escoger,
sólo le dejaría
lo que él quiera tener.

¿Qué dejarle a mis hijos?…
Si pudiera escoger,
sólo les dejaría
lo que siento en mi ser.

¿Qué dejarle a mi hermano?…
Si pudiera escoger,
sólo le dejaría
lo que yo puedo ver.

Los detalles pequeños,
la belleza, el amor,
la amistad, los paisajes,
la pureza, el primor.

La humildad, la eficiencia,
la virtud, la paciencia,
la verdad, la frescura,
la risa y la decencia.

Les pediría que busquen,
mantener su inocencia,
que destilen amor,
que vivan con conciencia.

Porque una vida loca
engaña al corazón…
creyendo que posee,
no siente ni emoción.

Mas una vida sana
llena de luz y amor,
reflejará la gloria
eterna del Creador.

Con orden, disciplina,
con coraje y lealtad,
así podrán servirle,
viviendo en libertad.

Porque la libertad
no es hacer lo que quiero,
sino vivir la vida
con un amor sincero.

Sin tener que esconder,
sin tener que tapar,
sin tener que fingir,
sin tener que negar.

Viviendo así en la luz
de quien nos acompaña,
nos cuida, nos protege,
y nunca nos engaña.

Hoy me siento feliz,
releyendo estos versos,
que fluyen naturales
y sin ningún esfuerzo.

¿Qué les dejo a mis hijos?…
Sólo estos pensamientos,
llenos de amor de madre,
llenos de sentimientos.

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