In Noticias, Paz

Hay momentos en la vida
en que me he sentido atrapada,
sin saber cómo salirme
de dónde yo me encontraba.

Me he preguntado mil veces
cómo fue que allí llegué…
¿será que yo estaba sorda?,
¿será que yo me cegué?.

Me he sentido como un pez,
atrapada en una red,
como quien bebiendo agua
se está muriendo de sed.

Como un insecto que trata
de dejar la telaraña,
y a medida que lo intenta,
más profundo se enmaraña.

Y es que hay veces en la vida
cuando mientras más tratamos,
vamos perdiendo las fuerzas
y más débiles estamos.

Ha sido en estos momentos
cuando a Dios yo le he implorado,
que me ayude y me rescate,
que se mantenga a mi lado.

Pues sólo el poder de Dios
nos devuelve la energía.
Él rompe la red, sacia nuestra sed…
termina nuestra agonía.

Y una vez que estamos libres,
podemos reconocer,
que fue Dios quien nos libró
y nos vino a proteger.

Pidámosle diariamente
que no nos deje caer,
que nos libre de redes, de arañas,
y que nos dé de beber.

Y que nos mantenga libres
para que nuestra alma vuele,
y nos evite la herida
que después tanto nos duele.

(Avión de Santiago de Chile a Lima)

 

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