In Luz

Todo lo que tengo soy,
todo eso lo he recibido.
Es más de lo que esperaba,
y más que lo merecido.

Cuando pienso en los talentos
que Dios nos ha concedido,
me pregunto la razón
por la que Él los ha cedido.

Llenos como estamos todos,
de tanta debilidad,
¿por qué Dios habrá pensado
que actuaríamos con lealtad?.

No permitamos jamás
que domine la arrogancia.
¿A quién le debemos dar
el mérito y la importancia?.

La gloria la tiene toda
nuestro Padre celestial,
que nos cuida y nos protege,
desde el principio al final.

Vivamos pues una vida
sencilla y sin aspavientos,
sabiendo que todo el resto
se lo llevarán los vientos.

Sólo permanecerán
las ideas, los sentimientos,
aquello que compartimos,
también nuestros pensamientos.

Trabajemos sin descanso
con esfuerzo y con afán,
dando a quienes nos rodean,
para cumplir con el plan.

Pues todo lo recibido,
lo debemos repartir,
porque nada es para uno,
todo es para compartir.

“Esparcir” inundará
el mundo de amor y aliento,
liberándolo del odio,
del dolor y del tormento.

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