¡Espíritu Santo, ven!

¡Espíritu Santo, ven!
Lléname de Tu esencia
Lléname de Tu calor
Lléname de Tu inocencia

Que dondequiera que estés
yo Te sienta y Te presienta
Que dondequiera que alumbres
seas quien con Su luz me alienta

Que mi paladar deguste
Tu inmejorable sabor…
Que mi tacto se deleite
al percibir Tu tersor

Que reconozca Tu aroma
por dondequiera que vaya…
y que yo siempre esté atenta
al más sublime atalaya

Que mis oídos escuchen
Tu voz cada vez que suene,
como las hojas escuchan
al viento cuando se mueve

Y que pueda como ellas
mostrar con mi movimiento
cómo soplas, cómo vibras,
y cuál es Tu sentimiento

Que mis ojos Te detecten
entre cualquier muchedumbre,
en algarabía o silencio,
en el valle o en la cumbre

Que pueda yo distinguirte
en el pobre y harapiento,
en aquel que está sediento
y en quien ya no tiene aliento

Que pueda ser instrumento
para música tocar
que llene los corazones
que necesitan amar

Autor

Abogada, Nacida en Caracas, Venezuela. Fundadora de Espíritu en Movimiento

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