In Poesía

Si me preguntan qué siento
cuando me pongo a escribir,
contestaría que yo siento
cómo llega un pensamiento.

Se presenta suavemente
y en forma muy transparente,
a cualquier hora del día…
parece una melodía.

Apenas lo identifico,
corro a buscar el cuaderno,
pues fluirá sin detenerse,
sin jamás estremecerse.

Si no tomo yo la pluma,
no habrá nada en el papel.
Se perderá él en el viento…
nadie leerá el pensamiento.

Si no escribo lo que pienso,
mejor no hubiera pensado,
porque es bello recibir,
pero es mejor compartir.

Él ya llega estructurado,
con forma y muy bien armado,
y hasta a mí me ha impresionado
el mensaje allí guardado.

Lo encuentro claro y preciso.
Es profundo y es conciso.
Es muy fácil de entender,
de seguir y de leer.

En las mañanas comparto
lo que he escrito con mis hijos,
y hasta el más pequeño ser
lo disfruta con placer.

Lo escucha con atención,
en silencio y pensativo.
Cuando oye que terminó,
él me dice: “¡Me gustó!”.

Así como yo estoy lista
cuando él a mi mente llega,
así debemos estar
para poder prosperar.

Siempre listos y dispuestos
para escuchar el mensaje,
para actuar y caminar,
sin parar, sin titubear.

Confirmemos el origen
del mensaje recibido,
y caminemos confiados,
sabiendo quién nos lo ha enviado.

Y así, con el rumbo fijo,
con ánimo y obedientes,
iremos hacia delante
en una forma constante.

Dando a quien lo necesite
una palabra de aliento,
para que puedan llegar
también a un bello lugar.

A la tierra prometida
que está al final del camino,
donde todo es perfección,
donde estamos en unión.

Donde reinará la calma,
inundando nuestra alma,
y donde siempre habrá luz,
iluminando la cruz.

Comments
  • Sandra
    Reply

    Hola Maritza,

    Realmente admirable tu trabajo, Cuando llega un pensamiento, me gusta escribrir pero a veces ni lo cuento, quizas por temor queda en mi como hojas a viento.

    Quisiera saber que tipo de actividades hacen en tu fundación ya que me interesa mucho!!!

    Namaste

    Feliz Dia!!!

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